lunes, 1 de agosto de 2011

La serpiente, Eva y Adán

Capitel de la ermita de Santa Eulalia. Barrio de Santa María. Palencia
 
3 1La serpiente era el más astuto de los animales del campo que Dios había hecho. Y dijo a la mujer: “¿Cómo es que Dios os ha dicho: No comáis de ninguno de los árboles del jardín?” 2Respondió la mujer a la serpiente: “Podemos comer del fruto de los árboles del jardín. 3Mas del fruto del árbol que está en medio del jardín, ha dicho Dios: No comáis de él, ni lo toquéis, so pena de muerte.” 4Replicó la serpiente a la mujer: “De ninguna manera moriréis. Es que Dios sabe muy bien que el día en que comiereis de él, se os abrirán los ojos y seréis como dioses, conocedores y del bien y del mal”. 6Y como viese la mujer que el árbol era bueno para comer, apetecible a la vista y excelente para lograr sabiduría, tomó de su fruto y comió, y dio también a su marido, que igualmente comió. 7Entonces se les abrieron a entrambos los ojos, y se dieron cuenta de que estaban desnudos; y cosiendo hojas de higuera se hicieron unos ceñidores.
8Oyeron luego el ruido de los pasos de Yahvéh Dios que se paseaba por el jardín a la hora de la brisa, y el hombre y su mujer se ocultaron de la vista de Yahvéh Dios por entre los árboles del jardín. 9Yahvéh Dios llamó al hombre y le dijo: “¿Dónde estás?” 10Éste contestó: “Te oí andar por el jardín y tuve miedo, porque estoy desnudo; por eso me escondí.” Él replicó: “¿Quién te ha hecho ver que estabas desnudo? ¿Has comido acaso del árbol del que te prohibí comer?” 12Dijo el hombre: “La mujer que me diste por compañera me dio del árbol y comí.” 13Dijo, pues, Yahvéh Dios a la mujer: “¿Por qué lo has hecho?” Y contestó la mujer: “La serpiente me sedujo, y comí.”
14Entonces Yahvéh Dios dijo a la serpiente:
“Por haber hecho esto,
maldita seas entre todas las bestias
y entre todos los animales del campo.
Sobre tu vientre caminarás, y polvo comerás
todos los idas de tu vida.
15Enemistad pondré entre ti y la mujer,
y entre tu linaje y su linaje:
él te pisará la cabeza
mientras acechas tú su calcañar.”
16A la mujer le dijo:
“Tantas haré tus fatigas cuantos sean tus embarazos:
con trabajo parirás los hijos.
Hacia tu marido irá tu apetencia,
y él te dominará”.
17Al hombre le dijo: “Por haber escuchado la voz de tu mujer y comido del árbol del que Yo te había prohibido comer,
maldito sea el suelo por tu causa:
con fatiga sacarás de él el alimento
todos los días de tu vida.
18Espinas y abrojos te producirá,
y comerás la hierba del campo.
19Con el sudor de tu rostro comerás el pan,
hasta que vuelvas al suelo,
pues de él fuiste tomado.
Porque eres polvo y al polvo tornarás.”

(Libro del Génesis 3, 1-19)

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3 comentarios:

A las 21 de mayo de 2014, 2:50 , Anonymous Mónica ha dicho...

Hermita ? será ermita, no ? :) ( te pillé )

 
A las 21 de mayo de 2014, 12:20 , Anonymous Moli, Berto, Gumi y Cía. ha dicho...

Ya está corregido. Fue un lapsus de Moli, que ya estaba muy ancianita. O a lo mejor es que copió y pegó sin más. ¡Vaya usted a saber, ha pasado mucho tiempo!
Gracias por la visita y la corrección. Guau

 
A las 22 de mayo de 2014, 16:39 , Anonymous Mónica ha dicho...

De nada. Que todas las heridas que reciban los visitantes sean como esas. Porque te puedo asegurar que, muchas veces, hay otro tipo de errores, no aquí, sino en otros lugares, que sí hieren, y a veces, hasta llegan a matar. Un abrazo.

 

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