jueves, 30 de junio de 2011

La burra de Balaam


La burra de Balaam. Capitel de la portada oeste del monasterio de San Zoilo, Carrión de los Condes (Palencia)


2Vio Balaq, hijo de Sippor, todo lo que había hecho Israel con los amorreos 3y se estremeció Moab ante el pueblo, pues era muy numeroso.
Tuvo miedo Moab de los hijos de Israel y dijo a los ancianos de Madián: “Ahora veréis cómo esa multitud va a devastarlo todo a nuestro alrededor, como devasta el buey la hierba del campo.”
Balaq, hijo de Sippor, era rey de Moab por aquel tiempo. 3Envió, pues, mensajeros a buscar a Balaam, hijo de Beor, a Petor del Río, en tierra de los hijos de Ammav, para decirle: “He aquí que un pueblo ha salido de Egipto, ha cubierto la superficie de la tierra y se ha establecido frente a mí. 6Ven, pues, por favor, maldíceme a ese pueblo, pues es más fuerte que yo, a ver si puedo vencerle y lo arrojo del país. Pues sé que el que tú bendices queda bendito y el que maldices maldito.”
7Fueron, pues, los ancianos de Moab y los ancianos de Madián, con la paga del vaticinio en sus manos. Llegaron donde Balaam y le dijeron las palabras de Balaq. 8Él les contestó: “Pasad aquí la noche y os responderé según lo que me diga Yahvéh.” Los jefes de Moab se quedaron en casa de Balaam. 9Entró Yahvéh donde Balaam y le dijo: “¿Qué hombres son ésos que están en tu casa?” 10Le respondió Balaam a Dios: “Balaq, hijo de Sippor, rey de Moab, me ha enviado a decir: 11Un pueblo ha salido de Egipto y ha cubierto la superficie de la tierra. Ven, pues, maldícemelo, a ver si puedo vencerlo y expulsarlo.” 12Pero dijo Yahvéh a Balaam: “No vayas con ellos, no maldigas a ese pueblo porque es bendito.” 13Se levantó Balaam de madrugada y dijo a los jefes de Balaq: “Id a vuestra tierra, porque Yahvéh no quiere dejarme ir con vosotros.” 14Se levantaron, pues, los jefes de Moab, volvieron donde Balaq y le dijeron: “Balaam se ha negado a venir con nosotros.”
15Balaq envió otra vez jefes en mayor número y más ilustres que los anteriores. Fueron donde Balaam y le dijeron: “Así dice Balaq, hijo de Sippor: No rehuses, por favor, venir a mí, 17que te recompensaré con grandes honores y haré todo lo que me digas. Ven, por favor, y maldíceme a ese pueblo.” 18Respondió Balaam a los siervos de Balaq: “Aunque me diera Balaq su casa llena de plata y oro, no podría traspasar la orden de Yahvéh mi Dios en nada, ni poco ni mucho. 19Quedaos aquí también vosotros esta noche y averiguaré qué más me dice Yahvéh.” 20Entró Dios donde Balaam por la noche y le dijo: “¿No han venido esos hombres a llamarte? Levántate y vete con ellos. Pero has de cumplir la palabra que yo te diga.” 21Se levantó Balaam de madrugada, aparejó su asna y se fue con los jefes de Moab.
22Cuando iba, se encendió la ira de Yahvéh y el Ángel de Yahvéh se puso en el camino para estorbarle. Él montaba la burra y sus dos muchachos iban con él. 23La burra vio al Ángel de Yahvéh plantado en el camino, la espada desenvainada en la mano. La burra se apartó del camino y se fue a campo traviesa. Balaam pegó a la burra para hacerla volver al camino.
24Pero el Ángel de Yahvéh se puso en un sendero entre las viñas, con una pared a un lado y otra a otro. 25Al ver la burra al Ángel de Yahvéh, se arrimó a la pared y raspó el pie de Balaam contra la pared. Él le pegó otra vez.
26Volvió el Ángel de Yahvéh a cambiar de sitio, y se puso en un paso estrecho, donde no había espacio para desviarse ni a la derecha ni a la izquierda. 27Vio la burra al Ángel de Yahvéh y se echó con Balaam encima. Balaam se enfureció y pegó a la burra con un palo.
28Entonces Yahvéh abrió la boca de la burra, que dijo a Balaam: “¿Qué te he hecho yo para que me pegues con ésta ya tres veces?” 29Respondió Balaam a la burra: “Porque te has burlado de mí. Ojalá tuviera una espada en la mano; ahora mismo te mataba.” 30Respondió la burra a Balaam: “¿No soy yo tu burra, y me has montado desde siempre hasta el día de hoy? ¿Acaso acostumbro a portarme así contigo?” Respondió él: “No.”
31Entonces abrió Yahvéh los ojos de Balaam, que vio al Ángel de Yahvéh, de pie en el camino, la espada desenvainada en la mano; y se inclinó y postró rostro en tierra. 32El Ángel de Yahvéh le dijo: “¿Por qué has pegado a tu burra con ésta ya tres veces? He sido yo el que he salido a cerrarte el paso, porque delante de mí se tuerce el camino. 33La burra me ha visto y se ha apartado de mí tres veces. Gracias a que se ha desviado, porque si no, para ahora te habría matado y a ella la habría dejado con vida.” 34Dijo entonces Balaam al Ángel de Yahvéh: “He pecado, pues no sabía que tú te habías puesto en mi camino. Pero ahora mismo, si esto te parece mal, me volveré a casa.” 35Respondió el Ángel de Yahvéh a Balaam: “Vete con esos hombres, pero no dirás nada más que lo que yo te diga.” Balaam marchó, pues, con los jefes de Balaq.
(Libro de los Números 22, 2–35)

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2 comentarios:

A las 30 de junio de 2011, 21:17 , Anonymous Raul Rentero ha dicho...

Qué alegría encontrarme con esto! estoy escribiendo una novela donde un maestro albañil pasa por delante de estas figuras en San Zoilo de Santa María de Carrión. Por cierto, ese capítulo concreto acabó quinto en un concurso literario y ha sido publicado por la Editorial Hislibris. Lo podrás encontrar aún por internet. Se titula "El caballero de Cluny"
saludos desde el maestrazgomagico.blogspot.com
RAUL

 
A las 1 de julio de 2011, 12:38 , Anonymous Remei ha dicho...

Que perritos tan listos...
Un secretillo..tengo un hueso para cada uno!
Chucheros!

 

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